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Un año más que termina con un torneo navideño ínterclub, esta vez en el Kenpo Karate Estudio de José Maria Gutiérrez. Niños y más niños corriendo con su kimono por el tatami, con el revuelo de todos sus padres, familiares y amigos esperando con cara de sueño por haber madrugado un domingo, pero, no hay hechos suficientes para satisfacer la felicidad de un niño, por mucho que se haga nunca parece suficiente. Para los instructores el premio es ver que los niños progresan y realizan cada vez mas y más movimientos, ¿ Alguien sabe lo difícil que es enseñar un Arte Marcial a un niño?. El primer set de bloqueos es todo un mundo para un niño de 5 o 6 años, se realiza estando estático por lo que no se necesita la coordinación entre piernas y brazos, consta de 5 bloqueos que se realizan una vez con cada brazo y después con los dos a la vez; dicho así suena sencillo ¿no?. Al verlo en ejecución por un niño de esa edad parece que no esta haciendo nada, pero al que se lo ha enseñado y al propio niño solo le viene a la mente lo difícil que ha sido aprenderlo. También cuando digo es difícil enseñar a niños , me refiero no solo a enseñar movimientos y disciplina, sino a enseñarle con equilibrio dirigiendo y enfocando su entrenamiento hacia un camino de entendimiento, enseñándoles a enfrentarse a sus nervios y sus miedos haciendo que el niño aprenda a reaccionar y a elegir la opción mas correcta sin que pierda la ética y la moral. Los antiguos Maestros de Artes Marciales quizás no tenían ningún problema, enseñaban sus técnicas para hacer daño despertando en su estudiante sentimientos de guerra. Mas sudor en tiempo de paz, menos sangre en tiempo de guerra. No sé si se puede entender mi punto de vista, yo tengo como ejemplo a mi primer perro, al que entrene para que me defendiera y protegiera mi casa, lo hice hasta tal punto que en una pelea con otro animal tratando de separarlo su agresividad y todo su entrenamiento se volvió contra mí y casi me deja un brazo invalido.
Así los instructores de ahora, antes de entrar a la clase infantil, se arman de paciencia y de energía para aprender a la vez de ellos, ir agrandando la capacidad de paciencia, tenacidad y repetir mil veces las posiciones, golpes, desplazamientos, etc., no importa lo distraído que ese niño venga ese día a clase, ellos se iran a casa mas cansados que el instructor, no importan los bostezos que realicen mientras se les explica algo, o las veces que tenga el instructor que aguantarse la risa tras una frase o gesto gracioso, no importa nada, si ellos día tras día vuelven a la clase, el instructor gana, da igual que aprendan mas o menos deprisa, la satisfacción recibida es gratificante cuando ves un torneo lleno de niños gritando y corriendo.
Bueno, otro año mas que se nos escapa, pero como siempre deseando los mejores sentimientos para el año próximo. |